
A Max le dolían los ojos
de tanto smog y aire insano
se tallaba las pupilas
como quien busca un gusano.
Por error su dedo extrajo
de golpe el ojo derecho,
no le dolió ni hubo sangre
peró gritó: “ ¡ Oh, que he hecho! “
El ojo rodó en el suelo
como una canica extraña
y fue a parar a la esquina
donde espantó a una araña.
A partir de este incidente inicial Max descubrirá que su ojo puede llegar a muchos lugares a los que él no llega: puede visitar el mar, el baño de las chicas, lo puede atar al collar de su gato mientras éste sale de paseo… Cada una de estas aventuras del ojo se cuenta por medio de un poema cargado de humor e imaginación.
En una segunda parte del libro, titulado “Retrato de familia”, se nos describen algunos personajes curiosos que forman parte de la vida de Max y de su ojo como, ” El mundo inverso del abuelo calvo” ( “Si el mundo está al revés , hay que dar giros/ dice el abuelo riéndose a la inversa/ patas arriba, ¿acaso no es tristeza/ la mueca que le corta hasta el respiro?”) .
Por último, la tercera parte del libro está compuesta por “Los Poemas del Ojo” que son precisamente eso, escenas que el ojo de Max ha presenciado en sus aventuras submarinas.
Si la primera parte es más humorística y desenfadada el poemario va ganando un poco en complejidad, volviéndose más reflexivo y menos narrativo, dejando de lado la rima y ahondando en la capacidad de evocación de las imágenes. Es sin duda una muy buena forma de introducir a los niños en la poesía. La obra fue galardonada con el Premio Hispanoamericano de Poesía para niños 2006. Las ilustraciones de Jonathan Farr, en blanco y negro, potencian la parte más ludica y divertida de los poemas.
Las aventuras de Max y su ojo submarino
Autor: Luigi Amara
Ilustrador: Jonathan Farr
Editorial: Fondo de Cultura Económica
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